Diálogo con Frank Viola

"El odre es el recipiente, es aquello que va a contener esta renovación y por ende necesita ser el correcto. No olvidemos que el Señor Jesús posee soberanos derechos sobre su casa"

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Le damos gracias a Frank por este diálogo con Frank Viola. En nuestros días el tema de la ‘renovación de la iglesia’ brota pródigamente de los labios de incontables creyentes. No podemos ir muy lejos en el mundo cristiano de hoy sin oír una exhortación sobre la necesidad de una mayor unidad en el cuerpo de Cristo, la importancia del sacerdocio de todos los santos, la urgente necesidad de romper todas las barreras hechas por el hombre, la creciente demanda de un poder espiritual más pleno, y un llamado radical al evangelismo mundial. En tanto que ninguno de estos temas es nuevo ni original, al presente los mismos están captando la atención de muchos.

Diálogo con Frank Viola

Frank ¿Cúal es su opinión sobre estos fenómenos actuales dentro de la cristiandad?

Bueno, te diré aquello que entiendo al respecto. Estas modernas corrientes de renovación espiritual no están fluyendo de ninguna línea específica de la iglesia en particular. Más bien, están siendo proclamadas a través de las mismas líneas denominacionales y tradicionales. En realidad, estos acentos bíblicos de renovación espiritual reflejan el genuino movimiento del Espíritu de Dios entre su pueblo. Son canales del vino, del vino nuevo, que en nuestros días representa la vida y ministerio del Espíritu Santo en el mundo.
Pero el testimonio del Espíritu Santo también está indicando algo más —algo que toca una nota más profunda. Mediante una voz más apacible, aun cuando no menos ferviente, Dios está invitando a su amada Esposa a que examine, de una manera fresca, el contexto mismo en que ella asume la renovación espiritual. Así, emergiendo en el horizonte religioso se puede detectar una corriente mayormente oculta, pero creciente, de cristianos comunes y corrientes, a quienes Dios está usando para requerir a su iglesia (la iglesia de El) a que retorne a la simplicidad y vitalidad de las prácticas neotestamentarias.

¿Ud. cree que esta es la carga del Espíritu Santo en este tiempo?

Sí, eso creo. Más aún, la carga del Espíritu Santo está centrada en procurar un pueblo que se desprenda de sus incrustadas tradiciones humanas concernientes al gobierno, la práctica y la organización de la iglesia, y la haga volver al completo señorío del Señor Jesucristo. Para decirlo de otro modo, el Espíritu de Dios no sólo está hablando del vino; también está hablando acerca del odre.

¿Observa algún énfasis en este movimiento de renovación de la iglesia?

Sin duda alguna, la corriente actual que pone énfasis justamente en la renovación espiritual y en el ministerio apostólico, es de veras genuina y conserva un discernimiento y encuadre bíblico. Con todo, este río de vida, cuyo tono distintivo es la recuperación de la práctica y vida apostólicas, está abriendo canales más profundos hacia el propósito eterno de Dios. Aún cuando esta corriente es menos extensiva e importuna que la anterior, no obstante refleja los más profundos anhelos del bendito Salvador por su iglesia.

No puede haber una plena recuperación del ministerio apostólico si primero no hay una recuperación de la práctica y vida apostólica. ¿Comprendes?

Según su perspectiva ¿Cuáles son los obstáculos que le se presentan a este movimiento del Espíritu Santo?

La historia de la iglesia está llena de ejemplos que demuestran cómo prácticamente toda renovación pasada ha sido obstaculizada, debido a que el vino nuevo ha sido rutinariamente reenvasado en odres viejos. ¡Este es el principal obstáculo! Al decir odres viejos, entiendo esas estructuras eclesiásticas tradicionales que han sido copiadas siguiendo el viejo sistema religioso judío —un sistema que separaba al pueblo de Dios en dos clases distintas, requería la presencia de mediadores humanos, erigía edificios sagrados y ponía énfasis en las formas externas. Las facetas del odre viejo son muchas: la distinción de clerecía/laicado, la reunión eclesial de estilo espectador/actor, el sistema de pastor único, el culto de adoración programado, el sacerdocio pasivo, el complejo de edificios, etc. Todas estas facetas representan formas veterotestamentarias en vestiduras neotestamentarias.
En consecuencia, el presente clamor del Espíritu Santo es por una genuina renovación, que no vendrá a ser nunca una realidad para aquellos que ignoran su concomitante voz con respecto a la demanda de un nuevo odre —uno que represente el odre nuevo que fue concebido por Dios en el corazón de aquellos a quienes el Señor Jesús les confió el vino nuevo de su Espíritu.

Frank ¿Existe en la mente de Dios un modelo específico en cuanto a la práctica de la iglesia?

Sí, por supuesto. Sin embargo, aun cuando no pocos han supuesto que Dios ha dejado el odre de la práctica eclesial mayormente a los antojos pragmáticos de hombres bien intencionados, el Señor no nos ha dejado solos en lo que concierne a la renovación de la práctica de su iglesia. ¡Muy a menudo olvidamos que la iglesia pertenece a Jesucristo y no a nosotros! Igual que en el tipo veterotestamentario, ni una clavija del tabernáculo fue dejada a la imaginación del hombre. Antes bien, la casa hubo de ser edificada “conforme al modelo” dado de arriba.
No digo esto para sugerir que en el Nuevo Testamento se nos proporciona un riguroso, minucioso y meticuloso plan para la práctica de la iglesia. De hecho, es un craso error tratar de obtener de las epístolas apostólicas un inflexible código de reglas escrito para el orden eclesial, que sea tan inalterable como la ley de los medos y persas (un código escrito semejante pertenece al otro lado de la cruz). Por otra parte, en el Nuevo Testamento sí se nos proporcionan varios principios y prácticas claramente definidos, que han de regir la casa espiritual de Dios. Y son estos principios y prácticas los que comprenden el ‘modelo divino’ para la ekklesía (iglesia).

¿A qué se refiere cuando dice “nuevo odre”?

Hay un odre que Dios ha ordenado que contenga su vino nuevo que en términos prácticos es la renovación espiritual. El odre es el recipiente, es aquello que va a contener esta renovación y por ende necesita ser el correcto. No olvidemos que el Señor Jesús posee soberanos derechos sobre su casa.
No seamos tan necios como para suponer que si retenemos los viejos odres, los de nuestra preferencia, que tienen que ver con un modelo tomado del antiguo testamento, podremos guardar el vino nuevo del Espíritu de Dios. Como nuestro Señor declaró, cuando los hombres echan vino nuevo en odres viejos, “los odres se rompen, y el vino se derrama”. Es nuestro deseo que el Señor trate radicalmente con nuestro corazón, para que recibamos humildemente el nuevo vino que El está procurando derramar, así como que también lo ajuste a la forma del odre que El ha preparado. De hecho, ésta es la única manera en que podemos asegurar el pleno liderazgo de Jesucristo en su amada iglesia.

Sobre el particular notamos que existe una negativa en amplios sectores de la cristiandad…

Es real. La negativa a desprendernos de nuestros viejos odres seguirá limitando su mano soberana y contristando su tierno corazón. Que el Señor nos ayude a reconsiderar seriamente el odre.

Gracias Frank! Por este diálogo con Frank Viola

Frank Viola es un autor, orador estadounidense sobre temas cristianos. Su trabajo se centra en los estudios de Jesús y la narrativa bíblica, con un fuerte énfasis en ayudar a los pobres y oprimidos. Él es más conocido por su énfasis en el evangelio del reino, la centralidad y la supremacía de Jesucristo.

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