Principios de la Vida de la EKKLESIA

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El viaje ha sido largo y éstos principios de la vida de Ekklesia que están a punto de leer son invaluables. Antes de llegar a estas convicciones, muchos de nosotros pasamos muchos años tratando de aprender a hacer iglesia de acuerdo al sistema religioso. Algunos de nosotros incluso tenemos títulos de maestría y doctorado en ésta materia. En aquellos días, nuestras vidas estaban enfocadas en aprender nuevas técnicas, tradiciones y métodos para lograr el “Crecimiento de la Iglesia”.

Hoy preferiríamos ser amados y aprobados por el Señor antes que ser amados y apreciados por los hombres. Entendemos que estamos nadando contra corriente, y hablo de la corriente de la gran mayoría de creyentes.

Desde que llegamos a la revelación de que algo estaba mal dentro del mismo sistema religioso, parece que estamos condenados a deshacernos diariamente de algún tipo de equipaje religioso. Ya sea que suceda rápido como un relámpago o lento como la formación de una perla, el Espíritu Santo dice: “Es tiempo de cambiar”.

Durante el proceso, hemos llegado a comprender que ciertas tradiciones no tienen fundamento en la Vida de la Ekklesia / Nueva Creación por lo que deben desaparecer. El Espíritu está continuamente revelando el vacío de aquellas cosas en las que alguna vez participamos e invertimos todo nuestro esfuerzo.

¡Que gran cambio! Hace 30 años pensé que lo sabía todo y no tenía preguntas. Cuanto más envejezco menos siento saber del asombroso Dios que creó los Cielos y la Tierra.” ~ J. L. Bosque   

A continuación están algunas de éstas convicciones, y para entenderlas apropiadamente necesitas escuchar lo que tenemos que decir:

  1. Entendemos que cada uno de nosotros tiene un talento excepcional y que ésta diversidad existe para fortalecer Su Cuerpo.
  2. Entendemos también que, si bien podemos estar ya caminando fuera del sistema, el sistema no esta todavía completamente fuera de nosotros.
  3. Encontraremos diferentes creyentes en diferentes lugares en este peregrinaje.
  4. El reconocer lo profundamente confundidos que estábamos, nos debe dar la gracia para ser pacientes con los demás.
  5. No necesito creer lo mismo que tú para amarte y tener comunión contigo.

Como irás leyendo, nuestro amor por los demás debe estar por encima de nuestro deseo de estar completamente de acuerdo respecto a todas estas cosas. Si bien muchos de los conceptos escritos a continuación pueden ser considerados profundos por el cristiano promedio, hemos elegido deliberadamente escribirlos en un lenguaje simple.

 

Principios de la vida de Ekklesia

Nuestro Peregrinaje

  1. Nacido de Arriba

Somos personas que han experimentado un Nuevo Nacimiento. Nacer de nuevo no es simplemente el “pasar al frente y repetir una oración”, sino una verdadera confrontación de carne y Espíritu; la rendición ante el Creador del Cielo y de la Tierra. El Señor ha venido para habitar en nosotros a través del Espíritu Santo. Comenzamos a vivir la vida eterna en el Espíritu, aquí en la tierra.

  1. Guiados por el Espíritu Santo

Aquellos que caminan en la vida de Ekklesia buscan hacer solo lo que el Padre está haciendo. Queremos ser guiados por Dios Espíritu desde el amanecer hasta el anochecer. El Espíritu Santo es nuestro consejero y el guardián de nuestra fe. Estamos enfocados en el Rhema (su voz diaria), no solo en la Biblia. Todo en nuestra relación con el Señor se basa en nuestra capacidad de escuchar Su voz claramente. Esto es tanto en la vida personal como en la vida de la Ekklesia (corporativo).

  1. Bautismo

El bautismo es una manifestación física (y pública) de un cambio interno en el creyente. Cada uno debe procurar darle públicamente gloria al Señor después de su decisión personal de seguirle. No creemos en las clases de bautismo o catecismos. El trabajo del Espíritu Santo es terminar la obra que el Padre comenzó en nosotros. De ser posible, el bautismo deberá ser por inmersión y puede llevarse a cabo por cualquier santo, preferentemente por aquel que ha sido usado como testigo de esa nueva vida a un creyente.

  1. Santificación

Por más difícil que sea comprender la soberanía de Dios y el deseo humano de ver éste proceso como pasos progresivos, la salvación y santificación son parte del mismo proceso. Son una misma jornada que comenzó en nosotros antes de la fundación del mundo y antes de que estuviéramos en el vientre de nuestra madre. El crecimiento contínuo y la madurez provienen de una revelación de la gracia y la bondad de Dios, y no de nuestros intentos humanos de domar el pecado. El Señor es el Autor y el Consumador de nuestra fe. La Escritura dice que “aquel que comenzó la buena obra en nosotros la terminará”.

  1. Comunión diaria

Buscar la comunión diaria con el Señor y entre nosotros es el caminar de un verdadero creyente. Vivir en Cristo es un estilo de vida, no una observancia religiosa o una simple reunión semanal. Participamos de la cena del Señor por dirección del Espíritu Santo, y cualquier santo puede suministrar el pan y el vino, que son utilizados únicamente como un símbolo, para recordar y celebrar juntos la maravillosa obra que el Señor hizo en nosotros, a través de Su sacrificio.

Nuestra Comunidad

  1. Una Comunidad Relacional

La meta del Evangelio es una comunidad de relaciones cara a cara, centradas en Cristo, y cada vez más profundas. Creemos que solo a través de éstas relaciones es que puede surgir la vida de la Ekklesia. Podemos encontrar comunidad en el siglo XXI cuando los creyentes de manera intencional se procuran y cuidan unos a otros. Es nuestro deseo el vivir y disfrutar la vida de Ekklesia juntos.

  1. Amor por los Hermanos

Creemos en las relaciones auténticas y en el verdadero cuidado mutuo. Somos los guardianes de nuestro hermano. Todo lo que hacemos en el Reino debe comenzar con nuestro amor mutuo. Buscamos amar sin ninguna agenda oculta o personal. El verdadero amor aparece verdaderamente cuando las preocupaciones de los demás son tan importantes como las nuestras.

 “En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros.”  ~ Juan 13:35

  1. La Unidad del Cuerpo

La unidad del Cuerpo de Cristo no se basa en un acuerdo doctrinal sino en el amor que tenemos por el Señor y por los demás. La unidad del Señor ya existe entre la Trinidad y no se puede crear ni mejorar al reunirnos en un mismo lugar. El estar en un mismo tiempo y lugar no significa necesariamente que estemos unidos. Es el Espíritu Santo quien guía y mora en todos los seguidores de Cristo nacidos de lo alto, para llevarnos a la unidad genuina.

  1. Una Familia del Reino 

Juntos somos un Reino de Sacerdotes con un solo Rey, el Rey Jesucristo. No tenemos divisiones basadas en raza, género, nacionalidad o idioma. Somos de alcance multigeneracional, respetando a nuestros ancianos (hermanos más maduros) y ayudando a la generación por venir. Somos hijos e hijas que sirven a Sus propósitos en este mundo. Estamos compuestos de muchas familias en una relación profunda, siendo parte de un mismo cuerpo, el Cuerpo de Cristo. Somos sus embajadores en la tierra hoy.

  1. Una Iglesia Mundial

Entendiendo que juntos conformamos el Cuerpo del Señor Jesucristo y una sola Iglesia universal en todo el mundo, nos reconocemos como miembros de ese Cuerpo, sin una membresía local. No tenemos divisiones basadas en el nombre, doctrina, idioma, o denominación. Mientras que lo que vemos con nuestros ojos lucha contra lo que creemos en el Espíritu, el Señor está construyendo su Iglesia, y avanza hacia el objetivo de una Novia que estará lista a su regreso, sin mancha ni arruga.

Nuestras Reuniones

  1. El Énfasis Diario

El énfasis de nuestras reuniones es diario. Nos reunimos todos los días en nuestros trabajos, escuelas, comercios y en nuestros hogares. También tenemos reuniones semanales, mensuales y anuales, organizadas conforme el mismo Espíritu Santo nos vaya mostrando. Creemos que donde estemos 2 o 3 santos reunidos en Su nombre, el Señor estará entre nosotros. Esto fue el intento del Espíritu Santo cuando hablo de congregarnos.

  1. No “Servicios”

El Señor Jesús realizó el último servicio al Padre en la cruz del Calvario. El Nuevo Testamento no sabe nada acerca de un “servicio de adoración”, pero si dice que debemos ofrecernos a nosotros mismos para su servicio 24/7. Las reuniones del Nuevo Testamento eran simplemente santos que se juntaban para mostrar amor unos a otros con el único propósito de edificarse mutuamente como Cuerpo de Cristo. Adoramos al Señor diariamente con nuestro ejemplo vivo de la Vida de Cristo en el mundo.

  1. El Sacerdocio de Cada Creyente 

Todos nosotros somos sacerdotes ante el Señor. No existen intermediarios entre nosotros y Dios excepto el Señor Jesús. Creemos que las definiciones actuales de “Pastor” y “Sacerdote” son invenciones humanas. Las Escrituras dicen que somos un reino de sacerdotes llamados a ejercer ese sacerdocio juntos como familia.  

  1. Somos el Templo del Espíritu Santo

No hay edificios sagrados. Lo que hacía especial las reuniones del primer siglo no era el lugar. La iglesia primitiva era pobre, perseguida, formada por esclavos simples y gente común. Hasta que el emperador romano Constantino llegó al poder e intervino la iglesia. La ekklesia de Dios se reunía en todas partes, de casa en casa, sin poseer una propiedad a la cual llamara “la iglesia”. 

  1. El Señor añade a la Iglesia

Juntos afirmamos que la forma actual de evangelismo (el llevar personas a un local y después de llevarlos a realizar ciertos pasos afiliarlos finalmente como miembros) es una práctica ajena en la vida de la Ekklesia del primer siglo. El mismo Señor Jesús, usando el testimonio de Su pueblo, es quien añade nuevos seguidores al Cuerpo. La gente es la que debiera acercarse a preguntar “¿Que necesito hacer para ser salvo?” y no al revés. Creemos en llevar la Buena Nueva del Evangelio donde aún no se ha predicado, pero una vez que hay convertidos, el Señor levantará su propia Vida de la Ekklesia en ese lugar.

Nuestro Liderazgo

  1. Creemos que Su Iglesia debe vivir bajo el Liderazgo del Señor Jesús

El Señor está edificando Su Iglesia. El Señor es quien supervisa y guía todas nuestras reuniones a través del Espíritu Santo. Todos tenemos una tendencia como lo hizo Israel a querer tener un líder visible al mando, pero debemos resistir este deseo con cada fibra de nuestro ser. Debemos demostrar con nuestra práctica que Jesús es bienvenido a ser nuestro único líder. Creemos que juntos podemos escuchar su voz, en cada situación.

  1. No creemos en un Liderazgo Jerárquico Profesional

Los 5 dones revelados en Efesios 4:11 son funciones, no posiciones; por lo tanto, todos somos hermanos y hermanas, no usamos títulos. No tenemos un liderazgo jerárquico profesional pagado. Todos somos clérigos (del griego “kleros”), la herencia del Señor. La historia de la iglesia moderna muestra un enfoque excesivo hacia los líderes, estorbando a la vida del cuerpo que el Espíritu Santo desea cultivar. Por otro lado el Nuevo Testamento menciona 58 veces la frase “unos a otros” y ninguna que fundamente la tradición de tener a un “pastor” al frente. Cualquier liderazgo que exista en Su Cuerpo debe ser el ejemplo vivo de un creyente maduro que con su vida diga “sigue a Cristo como yo sigo a Cristo”.   

Nuestro Dar

  1. Equidad Total de Bienes.

Esto significa el tener todas las cosas en común de acuerdo a las posesiones materiales. Creemos en la guianza del Espíritu para el compartir voluntario entre el rico y el pobre por el bienestar común. En la vida de la Ekklesia del primer siglo la gente compartía y daba para que “no hubiera personas necesitadas entre ellos”. No queremos invertir en edificios sino en personas; queremos utilizar nuestras finanzas para dar de manera voluntaria, corporativa, y personal a aquellos que la sociedad descuida y a aquellos entre nosotros que están totalmente dedicados a servir al Cuerpo de Cristo.

  1. Damos con Alegría

Entendemos que el diezmo es un concepto del Antiguo Testamento y, por lo tanto, no es válido para un creyente del Nuevo Pacto. Buscamos ayudar a las viudas, a los huérfanos y a los necesitados, según nos indique el Espíritu Santo. También damos voluntariamente a aquellos que viajan para entrenar y equipar el Cuerpo en todo el mundo. Creemos que debemos centrarnos primero en ayudar a la familia en la fe que nos rodea y que tenga necesidad.

Otras Creencias

  1. Rechazamos el Sistema Religioso Actual

Como creyentes tenemos la convicción de que el sistema religioso actual es irreparable. Mientras que algunas cosas buenas suceden ahí, la gracia de Dios no es la aprobación para permanecer en disfunción espiritual. A cada creyente dentro de éstos sistemas (nuestros hermanos) le llegará su tiempo para tener su propia revelación con respecto a lo infructuoso de construir sobre ese tipo de fundamento, inventado por el hombre.

Upton Sinclair lo dijo mejor: “Es difícil lograr que un hombre entienda algo cuando su salario depende justamente de que no se comprenda.”

  1. Nuestras Creencias de los Últimos Tiempos 

Como creyentes, no estamos buscando dejar esta tierra (rapto), sino ocuparla hasta que el Señor venga. Buscamos diariamente Su reino en la tierra como en el cielo. Deseamos impactar y transformar el mundo que nos rodea con la Buena Nueva y el ejemplo de nuestra vida en Cristo. El propósito del Señor es que ahora, en esta era, la Ekklesia manifieste Su sabiduría multifacética en una Nueva Humanidad contracultural.

  1. Buscamos permanecer en Él

No estamos buscando una visita momentánea de su presencia. No estamos tras un sentimiento. Deseamos estar continuamente llenos de su Espíritu Santo, cada segundo de cada día. Esta llenura no puede ser evocada simplemente por cantar algunas canciones de adoración. Lo adoramos diariamente con nuestra vida y testimonio. Somos la morada del Señor. Él vive en nosotros y nosotros vivimos en Él corporativamente.

Crecimiento, Cambio, Madurez, Claridad, Dirección, y Revelación continua. ¡Aún no hemos llegado!

 

En Conclusión

Queremos enfatizar que el “vivir juntos y a plenitud la vida de la Ekklesia” es una experiencia aún mayor que todo lo que acabas de leer y que hemos sintetizado para ti. Como sabes, cuando sigues un sendero solo tienes una dirección general, y no estas obligado a dar el paso exactamente como los demás, ni se te obliga a seguir las mismas señales. El Señor es tu guía suprema y el Espíritu tu guardián. Solo somos equipadores de su cuerpo por el amor de Dios.

Como pioneros, hemos emprendido esta tarea para ayudarte en tu viaje. Escribimos estos principios de la vida de Ekklesia para marcar el camino que otros deben seguir hasta la plenitud de la estatura del varón perfecto, Jesucristo, tal como nos ha sido revelado.

Con amor,

Jose L. Bosque con

Jon Zens, George Dunn, Stephen Crosby, David Fredrickson, and Michael Rose

En Ingles

Tenets of EKKLESIA Life

1 comentario
  1. Lucia del Carmen Berengo dice

    a fin de capacitar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo; 13hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento pleno del Hijo de Dios, a la condición de un hombre maduro, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo; 14para que ya no seamos niños, sacudidos por las olas y llevados de aquí para allá por todo viento de doctrina, por la astucia de los hombres, por las artimañas engañosas del error;…
    Muy rico escrito hermano! y valioso reconocimiento cuando decis:¡Aún no hemos llegado!…como todo viaje tenemos un destino!

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